jueves, 9 de diciembre de 2010

Siete Flechas (3)

Seguimos con Siete Flechas y su noción de los cuatro grandes poderes.

A los que conozcan la los cuatro temperamentos humanos que se emplean como herramienta en el Dharma les sonarán varios de los rasgos que se mencionan aquí, aunque los indios desde luego ofrecen una visión más amable que el antiguo pensamiento védico de los gunas y su versión budista de bestias salvajes, fantasmas hambrientos, demonios de confusión y delusión… hasta los denostados icchantikas. Son dos ángulos algo distintos para entender y explicar una misma cosa: la naturaleza humana, y qué es lo mejor que podemos hacer con ella.


Los Poderes

Entre el Pueblo, la primera Enseñanza de los niños es la de los Cuatro Grandes Poderes de la Rueda de la Medicina.

Al Norte de la Rueda de la Medicina se encuentra la Sabiduría. El Color de la Sabiduría del Norte es el Blanco y el Animal de Medicina es el Búfalo. El Sur se representa con el Signo del Ratón, y su Color de Medicina es el Verde. El Sur es el lugar de la Inocencia y la Confianza, y para percibir de cerca la naturaleza del corazón. Al Oeste esta el Signo del Oso. El Oeste es el lugar de Mirar-Hacia-Dentro, que habla de la naturaleza introspectiva del hombre. El Color de este Lugar es el Negro. El Este está marcado por el Signo del Águila. Es el Lugar de la Iluminación, donde podemos ver las cosas con claridad y amplitud y a distancia. Su Color es el Dorado del Lucero Matutino.
           
Al nacer, a cada uno de nosotros se le da un Lugar Inicial particular de entre las Cuatro Grandes Direcciones de la Rueda de la Medicina. Este Lugar Inicial nos da nuestra primera manera de percibir las cosas, que se convertirá en la manera más fácil y natural durante toda nuestra vida.
           
Pero cualquier persona que perciba desde una sola de estas Cuatro Grandes Direcciones no será nada más que un hombre parcial. Por ejemplo, un hombre que sólo posea el Regalo del Norte será sabio. Pero será un hombre frío, un hombre sin sentimientos. Y el hombre que viva sólo en el Este tendrá la visión clara y penetrante del águila, pero nunca estará cerca de las cosas. Este hombre se sentirá separado, elevado sobre la vida, y nunca entenderá ni creerá que algo le pueda tocar.
           
Un hombre o mujer que perciba sólo desde el Oeste rumiará el mismo pensamiento en su mente una y otra vez, y estará siempre indeciso. Y si una persona tiene sólo el Regalo del Sur, verá todo con los ojos de un Ratón. Estará demasiado cerca del suelo y será demasiado corto de vista para ver nada que no esté justo delante de él, tocándole los bigotes.
           
Hay mucha gente que tiene dos o tres de estos Regalos, pero esta gente aún no está Completa. Un hombre puede ser una persona Oso del Este, o una persona Águila del Sur. El primero de ellos tendría el Regalo de ver Introspectivamente dentro de la Iluminación, pero le faltarían los Regalos del Tocar y la Sabiduría. El segundo podría ver con claridad y lejos, como el Águila, y con Confianza e Inocencia. Pero aún no sabría de las cosas del Norte, ni del Lugar del Mirar-Hacia-Dentro.
           
De la misma manera, una persona también puede ser un Oso Dorado del Norte, o un Águila Negra del Sur. Pero ninguna de estas personas estaría aún Completa. Una vez que cada uno de nosotros ha aprendido sobre nuestro Regalo Inicial, nuestro Primer Lugar en la Rueda de la Medicina, debemos Crecer mediante la Búsqueda del Entendimiento en cada uno de los Cuatro Grandes Caminos. Sólo de esta manera podemos convertirnos en seres Plenos, capaces de Equilibrio y Decisión en lo que hacemos. Siete Flechas habla de este Crecimiento y Búsqueda.

El Tocar

Tocar y Sentir equivalen a Experimentar. Mucha gente pasa toda su vida sin Tocar ni Ser Tocados en realidad por nada. Esta gente vive en un mundo de mente e imaginación que a veces les lleva al gozo, a las lágrimas, a la alegría o al pesar. Pero esta gente nunca Toca de verdad. No viven ni se vuelven uno con la vida.
           
El Danzarín del Sol sostiene que cada persona es una Rueda de la Medicina Viva y única, más poderosa de lo que podáis imaginar, que se ha visto limitada y colocada en esta tierra para Tocar, Experimentar y Aprender. Los Seis Abuelos me enseñaron que todo hombre, mujer, y niño ha sido una vez un Poder Vivo que existía en algún lugar del tiempo y el espacio. Estos Poderes no tenían forma, pero sí conciencia. Estaban vivos.
           
Cada Poder poseía energía y belleza sin límites. Estas Ruedas de la Medicina Vivas eran capaces de casi cualquier cosa. Eran bellas y perfectas en todos los sentidos excepto en uno. No tenían comprensión alguna de los límites ni experiencia de la sustancia. Estos Seres eran energía total de la Mente, sin Cuerpo ni Corazón. Se les colocó sobre esta tierra para que pudieran Aprender las cosas del Corazón a través del Tocar.
           
Según los Maestros, sólo hay una cosa que todas las personas posean por igual. Es su soledad. No hay dos personas sobre la faz de esta tierra que se parezcan en nada, más que en su soledad. Esta es la causa de nuestro Crecimiento, pero también es la causa de nuestras guerras. El amor, el odio, la codicia y la generosidad, todos tienen sus raíces en nuestra soledad, en nuestro deseo de que nos necesiten y nos quieran.
           
La única manera en que podemos superar nuestra soledad es mediante el Tocar. Sólo de esta manera podemos aprender a ser Seres Totales. Dios es la presencia de esta Totalidad. Heamavihio, el Aliento de la Sabiduría, y Miaheyyun, el Entendimiento Total, son sólo dos de las palabras de la lengua cheyenne que expresan esta Plenitud.

Las Medicinas

Esto nos devuelve a las Medicinas. Cada uno de nosotros tiene como Medicina personal un reflejo animal particular. Las características de este reflejo se determinan por la naturaleza del propio animal, y también por la localización de nuestro Lugar Inicial individual en la Rueda de la Medicina. Estas dos cosas, nuestro Animal Medicina y nuestro Lugar Inicial en la Rueda de la Medicina, constituyen el Regalo Inicial que cada uno de nosotros recibe de Miaheyyun.
           
Por ejemplo, hay un Pueblo Águila, un Pueblo Alce, un Pueblo Oso, un Pueblo Lobo, un Pueblo Faisán, un Pueblo Castor, un Pueblo Búfalo, un Pueblo Ratón, un Pueblo Roca, un Pueblo Nube, y tantos tipos de Pueblo como tipos de seres vivos hay en esta tierra. Y dentro de cada uno de estos distintos tipos de Pueblo, se dan las otras diferencias de las Cuatro Grandes Direcciones. Así, una Persona Alce podría nacer como un Alce Blanco del Norte, un Alce Verde del Sur, un Alce Negro del Oeste o un Alce Amarillo del Este, según la Dirección de su Regalo Inicial.
           
Me sería imposible hablaros aquí de todas las diferentes Medicinas, pero os hablaré de una de ellas, del Ratón. Los Ratones viven toda su vida cerca del suelo, construyendo sus nidos y recolectando su alimento entre las raíces de las altas hierbas y arbustos de la pradera. Por este motivo, los Ratones nunca ven las cosas de lejos. Todo lo que ven está siempre enfrente de ellos, donde lo pueden olisquear con sus narices y Tocarlo con sus bigotes. Sus vidas pasan entre el Tocar las cosas de esta manera, y reunir semillas y bayas para comer.
           
Pero como en realidad estamos hablando de personas, hay que entender las Medicinas dentro de los Caminos del Pueblo. Una Persona Ratón sería alguien que vería todo de cerca, y cuya visión estaría limitada al mundo inmediato que le rodea. Sería un recolector de cosas. Podría reunir hechos, información, objetos materiales, o incluso ideas. Pero como no podría ver a suficiente distancia como para conectar su mundo con el de la gran pradera del mundo circundante, nunca sería capaz de usar o entender todo lo que veía y recogía.
           
Si una Persona Ratón naciera en el Norte, su Regalo Inicial sería el Regalo de la Mente. Su Nombre podría ser Ratón Blanco. Sería una Persona Ratón sabia, pero aún no estaría Completo. Para volverse Pleno, primero tendría que ir al Sur, el Lugar del Corazón, y hallar el Matrimonio de este Regalo con su Regalo Inicial. Luego tendría que visitar y tener relaciones con las cosas del Este, la Iluminación, y viajar al lugar de Mirar-Hacia-Dentro del Oeste. Podría Crecer y convertirse en una Persona Plena sólo si hiciera todas estas cosas, que le darían una comprensión de su propia Naturaleza.
           
De esta manera se haría capaz de tomar sus decisiones dentro del Equilibrio de las Cuatro Direcciones. Una persona con el Regalo Inicial de la Mente debería intentar incluir siempre al Corazón en sus decisiones. Cuando lo hace así, empieza a girar en la Rueda de la Medicina. Un hombre puede vivir su vida entera sin jamás encontrar nada más que lo que ya estaba dentro de él como su Regalo Inicial, pero si desea Crecer debe convertirse en un Buscador y Buscar por sí mismo los otros Caminos.
           
Una vez que hayas hecho esto tú mismo, y cuando hayas llegado a una Comprensión plena de las distintas Medicinas del hombre, nunca más te sentirás sorprendido o amenazado por las acciones de tus Hermanos y Hermanas. Esta Comprensión se encierra en el significado de los Escudos que llevaba el Pueblo, que eran Espejos de sus Medicinas.

2 comentarios:

Miguel Angel dijo...

Muy bueno. Gracias JS. ¿Por qué en la imagen aparece en el sur un lobo y no un ratón?

Jué-shān 崫 山 dijo...

Es cierto. El libro no tiene una ilustración al respecto, así que busqué en internet y elegí la que más se parecía a la descripción de Hyemeyohsts, que creo es de inspiración cheyenne.

Probablemente haya múltiples versiones de la rueda de la medicina que mantienen algunos elementos constantes mientras que otros varían de tribu en tribu, o incluso de persona a persona. Es natural que sea así porque el Dharma amerindio no tenía ningún Papa ni una Congregación para la Doctrina de la Fe que dictara y vigilara su ortodoxia.

De todas formas, lo que me parece interesante aquí es la estructura de fondo y su coincidencia con las ideas budistas, más allá de las semejanzas o discrepancias individuales.